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Celebración entre menonitas y luteranos en Buenos Aires
Reflexión en torno al Dialogo Menonita-Luterano por el hno. Pablo Casado, miembro de la Iglesia Anabautista Menonita de Buenos Aires.
El domingo 25 de julio de 2010 las y los miembros de la Iglesia Anabautista Menonita de Buenos Aires vivimos una experiencia enriquecedora. Ese día estábamos invitados a participar del culto de la Iglesia Dinamarquesa en Buenos Aires. La invitación era en realidad devolución de una visita previa que en el mes de abril nos hiciera el pastor Andrés Albertsen e integrantes de la iglesia danesa a nuestra comunidad.
Particularmente yo ya había participado en otras ocasiones de las misas y otras actividades de la iglesia danesa, ya había experimentado la buena predisposición del pastor Albertsen y las/os miembros de la comunidad al recibir a las visitas. Siempre me parecieron excelentes anfitriones. Cuando en el año 1995 ingresé como miembro de la Iglesia Sueca en Buenos Aires tomé contacto con los daneses, quienes tienen con aquellos cierta historia en común como escandinavos.
Pero esta vez era especial. Esta vez no llegaba solo, sino con mis hermanos y hermanas de la iglesia menonita, de la cual soy miembro desde hace unos cuatro años. Y nos esperaban. Y cómo. Es que justamente, en los últimos meses, el mundo ecuménico estaba recibiendo noticias del acercamiento entre las iglesias de confesión luterana (entre las cuales se encuentra la Iglesia Dinamarquesa) con las de tradición anabautista menonita.
Es que el diálogo que se había iniciado hace unos años entre teólogas/os de la Federación Luterana Mundial (FLM) y del Congreso Mundial Menonita (CMM) estaba dando frutos: la FLM estaba preparando un documento en el que públicamente pediría perdón a los herederos del movimiento anabautista menonita del siglo XVI y sus descendientes, por las condenas contenidas en los documentos fundacionales del luteranismo (como la Confesión de Augsburgo), y por las persecuciones contra los menonitas realizadas por los luteranos. Dicho documento, que el Concejo de la FLM aprobó el año pasado y fue pasando a todas las iglesias miembros durante estos últimos meses, finalmente fue aprobado por la Undécima Asamblea de la Federación que se acaba de realizar en Stuttgart, Alemania, entre el 20 y 27 de julio de 2010. La ceremonia de reconciliación se realizó el jueves 22.
Es decir que ahí estábamos, las y los menonitas de la ciudad de Buenos Aires, visitando una comunidad luterana solo tres días después que nuestros respectivos organismos internacionales “hacían las paces”. Y no solo participamos de la misa: nuestro hermano Luis Ma. Alman Bornes pudo dirigir la reflexión bíblica (el sermón), compartimos la eucaristía, más allá de nuestras diferentes interpretaciones del rito, y compartimos un almuerzo a la canasta, también una forma de continuar con la eucaristía. En el contexto de lo que se estaba viviendo a nivel internacional, lo que estábamos experimentando tomaba otra trascendencia. Esto se sentía en el ambiente: la emoción era grande para todas y todos. Y aunque afuera hacía frío, lluvia, y viento, dentro del edificio danés el clima era bien cálido.
A modo de testimonio personal, puedo comentar que en mí se cierra un círculo, el cual comenzó en 1995, cuando, a la edad de 27 años, ingresé por convicción y fe a una iglesia luterana de origen étnico (la ya nombrada iglesia sueca), luego pasé a una comunidad luterana autóctona (de la Iglesia Evangélica Luterana Unida), y –finalmente- en la comunidad menonita donde estoy ahora. Siempre pensé que los cambios de membresía no era desechar lo que dejaba, sino sumar lo nuevo a la experiencia ya vivida. Es decir que aún hoy en mí, siendo y sintiendo los principios anabautistas menonitas como guías y motivadores de mi vida, guardo una reserva de luteranismo, y de un luteranismo inclusive conservador en las formas litúrgicas, como se celebra en la iglesia sueca. Todo ese bagaje de experiencias, sentires, tradiciones, ritos, que forman este que soy, se reconciliaron también en mí en esta oportunidad, junto con el afectuoso abrazo que intercambiaron el obispo Mark Hanson y el reverendo Ishmael Noko, respectivamente Presidente y Secretario de la FLM, con el reverendo Danisa Ndlovu y Larry Miller, respectivamente Presidente y Secretario del CMM, y la cálida hermandad que nos propiciamos quienes compartimos esta fría mañana de invierno porteño en el templo danés de la ciudad de Buenos Aires.
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