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La Biblia para combatir la ignorancia, el temor y el estigma.

“La gente no conoce los hechos fundamentales sobre el VIH y el SIDA, y estigmatiza a los demás porque tiene miedo a relacionarse con el VIH y teme la infección, dice Njiru, que trabaja con la Iniciativa Ecuménica sobre el VIH y el SIDA en África (EHAIA, por su sigla en inglés). A causa del estigma, la gente no quiere someterse a pruebas”.

Pauline Wanjiru Njiru, pastora de la Iglesia Anglicana, dedica una parte considerable de su ministerio a la parroquia y la enseñanza de la teología en una universidad y en un seminario, multiplicando su actividad como conferenciante y capellán, informa un despacho del Consejo Mundial de Iglesias (CMI).

El programa EHAIA, que forma parte del Consejo Mundial de Iglesias, promueve la realización de pruebas del VIH y la creación de congregaciones y parroquias competentes en el VIH.

En Tanzania, líderes eclesiales confesaron que no habían considerado que las actitudes de las iglesias han estigmatizado a personas que viven con VIH y han fomentado la propagación del virus

Como pastora, Njiru reconoce los obstáculos con que se enfrentan los dirigentes eclesiales: temor, ignorancia y estigma. A pesar estar llamados a predicar la buena nueva que promete plenitud de vida, encuentran difícil separar la realidad de la infección del VIH del comportamiento sexualmente inmoral.

Njiru sostiene que un estilo contextual del estudio de la Biblia es una de las claves para ayudar a la iglesia a superar el estigma del VIH y el SIDA y para salvar vidas. Su insistencia hizo que dirigentes eclesiales nacionales y de base se empeñen en un estudio contextual de la Biblia como proceso para examinar las cuestiones relacionadas con el VIH y el estigma conexo.

Rahab, también pastora anglicana que vive con el VIH, confirmó a Njiru que, aunque se incrementó la toma de conciencia sobre el VIH, algunos dirigentes eclesiales siguen todavía sin llegar a comprender los problemas reales.

Poco antes de que Rahab se casara, un obispo que conocía su condición aconsejó a su novio que cancelara el compromiso. Al enterarse de esto, Njiru buscó a Rahab y encontró a una mujer desecha por el estigma del VIH, con la relación con su novio destrozada y sin nadie a quien acudir.

Rahab ha vuelto después a su comunidad y ha revelado su situación a su obispo, a su madre y su comunidad. Ahora dirige un grupo de apoyo a personas que viven con el VIH y a un grupo de jóvenes en su parroquia.

También consiguió una beca para obtener un título de maestría en atención del VIH y comunitaria en una universidad cristiana. Rahab está construyendo un modelo de parroquia competente en VIH entre las personas que, en un principio, la habían rechazado.

Kariuki y Njeeri se casaron y tuvieron cuatro hijos mientras vivían en las calles de un barrio de chabolas en Nairobi, Kenia. La pareja es serodiscordante, es decir, sólo uno de los cónyuges tiene el virus. La familia escapó de la vida en la calle gracias a un "Buen Samaritano" que les alquiló una habitación y les ofreció una asignación semanal.

La EHAIA orienta a la pareja desde 2009 y les ha visto sacar el mejor partido de la ayuda que recibían ayudando a los demás. Trabajan incansablemente ayudando a niños a abandonar la vida en las calles, haciendo que se sometan a la prueba del VIH e ingresen en escuelas y hogares para niños, o haciendo que los jóvenes frecuenten escuelas de formación profesional.

También las abuelas han aportado su contribución. Recientemente, Njiru y un grupo de participantes en un taller facilitado por la EHAIA visitaron el programa Abuelas contra la pobreza y el SIDA, que se realiza en zonas rurales de Kenia. Njiru aún trata de asimilar lo que vio y escuchó decir a mujeres profundamente heridas por el estigma del VIH. Este estigma les hizo perder a los hijos que se ocuparían de ellas en su vejez. En cambio, son mujeres que luchan ahora para criar a sus nietos huérfanos.

Para afrontar las causas radicales de la pandemia, los activistas de la EHAIA, como Njiru, están atravesando toda el África Oriental para organizar talleres de creación de capacidad con líderes eclesiales, enseñantes de teología, activistas en la lucha contra el VIH y personas que viven con el VIH. Contra el estigma, la vergüenza, la discriminación, la inacción y las acciones erróneas se lucha por medio de la liturgia, asambleas y sínodos eclesiales, y toda una gama de ministerios de la iglesia, incluyendo las escuelas dominicales y las clases de catecismo.

Njiru capacita a líderes eclesiales para que utilicen el estudio contextual de la Biblia como instrumento que les ayude a afrontar los problemas y el estigma, la vergüenza, la discriminación, la inacción y las acciones erróneas. A medida que son más los dirigentes eclesiales que se introducen en la metodología del estudio contextual de la Biblia, comienzan a confesar que la forma tradicional de leer e interpretar las escrituras ha contribuido a la desigualdad y a la discriminación contra la mujer, fomentando la violencia sexual y basada en el género, y las masculinidades negativas. (Prensa Ecuménica)


 

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