
Por Nathan Graber-McCrae
Traducción AMLAC
El jueves pasado visité Ocupar Denver, sólo a una docena de cuadras de mi oficina. Quedé sorprendido al ver y escuchar a los manifestantes expresar los sentimientos que los menonitas, anabautistas, y otros cristianos han venido afirmando por décadas, incluso siglos – hambre por la justicia social, solidaridad con el pobre en lucha, resistencia al creciente control de las corporaciones sobre el gobierno, y un profunda sospecha de Wall Street y los bancos que son muy grandes para quebrar (equivocarse?)-
Cuando veo la ganancia en fuerza y popularidad del Movimiento OWS (Occupy Wall Street) a nivel nacional, no puedo dejar de preguntarme dónde están los menonitas?.
Los menonitas tienen un historial de participación en protestas no violentas y en movimientos sociales por generaciones. Muchos menonitas participan anualmente en protestas contra la Escuela de las Américas (ahora WHINSEC) en Fort Benning, Ga. Los menonitas han protestado contra la guerra de Irak y de Afganistan. Eran activos en las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. Incluso participaron (aunque no tan ampliamente como nos gustaría) en el Movimiento por los Derechos Civiles con Martin Luther King Jr.
No sé aún en que dónde los menonitas encajarán en el movimiento Ocupar Wall Street, pero estaré decepcionado si nuestras voces no son parte de la conversación. Esté usted o no de acuerdo con las demandas de los manifestantes (o las entienda), lo aliento a demostrar compasión y promover la no-violencia en su movimiento de Ocupación local.
Aún siendo un pequeño grupo de cristianos, creo que los menonitas pueden influenciar la forma en que las conversaciones nacionales sobre justicia e igualdad se concreten en los próximos meses.
No es necesario andar acarreando pancartas y gritando – podemos llevar cacerolas y orar en silencio. No necesitamos acampar en los parques en el frío – podemos empezar apareciendo, y (figurativa o literalmente), lavar los pies tanto de los manifestantes como de la policía.
Anímo a los menonitas de todas partes a ser buenos administradores de nuestro testimonio colectivo. Ahora, cuando uno de nuestros valores más queridos y fundamentales de justicia y solidaridad para el pobre finalmente han captado la atención a nivel nacional, no debemos desaprovechar la oportunidad. No debemos dejar pasar la oportunidad de dar testimonio del poder del Reino del revés de Cristo y la venida de su Reino.