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Seis cosas que puedes hacer para apoyar a ECAP en esta Navidad y dos reflexiones de adviento.

ECAP

Si estamos preparados o no, la Navidad se acerca en seis semanas. Por suerte para ti, ya hemos hecho nuestra lista de deseos! Dé el regalo de la solidaridad en esta temporada mediante el apoyo a ECAP y las iniciativas locales por la paz.

Hay muchas cosas que puedes hacer para ayudarnos desde cualquier lugar del mundo. Aquí están seis cosas:

1. Lee y comparte nuestra serie la reflexión de Adviento. Cada lunes durante las cuatro semanas de Adviento vamos a enviar una reflexión sobre la paz y la justicia desde nuestra perspectiva de trabajo aquí en Colombia. La primera reflexión se enviará el lunes, 21 de noviembre. Por favor, comparte con tus amigos y familiares, publícalo en tu blog personal, o sitios web de tu organización o reflexiona sobre ellas con tu comunidad de fe.

2. Quédate informado. ¿Sabías tú que Colombia tiene la peor crisis de desplazados internos en el mundo, con unos cuatro millones de personas obligadas a abandonar sus hogares? ¿Que en octubre los EE.UU. aprobó un Tratado de Libre Comercio con Colombia, a pesar de que Colombia tiene el peor récord de violaciones de derechos humanos en el Hemisferio Occidental? ¿Que 41 candidatos fueron asesinados en las elecciones de octubre? Mantente informado sobre lo que está pasando en el país que los EE.UU. ha llamado "el más grande ejemplo de éxito en nuestra política exterior." Vamos a lanzar un blog con recursos este mes. Estés pendiente del vínculo.

3. Puedes encontrarnos en Facebook.

4. Síguenos en Twitter.

5. ¡Done! Durante esta temporada de la paz, considera la posibilidad de dar un regalo de Navidad en apoyo al trabajo de pacificadores locales aquí en Colombia.

6. Por último, ora por Colombia. Millones de personas oran cada día por la paz en sus países. Participa, e invita a tus comunidades de fe a hacer lo mismo. Considera la posibilidad de decir esta oración por la paz todos los días durante la temporada de Adviento:

Como anticipamos la venida del Príncipe de la Paz,

ayúdanos a mover desde el centro hacia los márgenes,

de la desesperación a la esperanza,

de la debilidad a la valentía,

del odio a la paz.

Prepara nuestros corazones,

Oh Emmanuel, en este tiempo de Adviento

para ser una voz en el desierto

por la paz y el entendimiento.

Gracias por tu apoyo continuo a nuestro trabajo aquí en Colombia. Mientras nos preparamos para la temporada de Navidad, tú puedes estar con nosotros y Colombia, por un mundo pacífico.

 

Equipos Cristianos de Acción por la Paz (ECAP) Colombia es una comunidad integrada por voluntari@s capacitad@s de diferentes culturas que hace parte de ECAP, una organización internacional y ecuménica. La base de nuestro trabajo se enmarca en el Magdalena Medio, aunque no es exclusivo de esta región de Colombia. Colaboramos en iniciativas de base para visibilizar y transformar estructuras de dominación y opresión por medio de la no-violencia activa, para hacer posible un mundo donde vivan el respeto, la justicia y el amor, incluso por nuestr@s enemig@s.



Reflexiones sobre Adviento de ECAP 1er y 2do domingo

Esta es la primera parte de nuestra serie de cuatro reflexiones sobre Adviento, al reflexionar sobre la paz y la justicia desde nuestra perspectiva de trabajo con los pacificadores locales en Colombia. Cada pieza refleja en la lectura del Evangelio del domingo siguiente.

Por favor lee y comparte con tu familia, amigos, compañeros de trabajo y comunidad de fe.

Pero en aquellos días, después de esa tribulación,

"se oscurecerá el sol

y no brillará más la luna;

las estrellas caerán del cielo

y los cuerpos celestes serán sacudidos".

"Verán entonces al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. Y él enviará a sus ángeles para reunir de los cuatro vientos a los elegidos, desde los confines de la tierra hasta los confines del cielo.

"Aprendan de la higuera esta lección: Tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Igualmente, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.

"Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. ¡Estén alerta! ¡Vigilen! Porque ustedes no saben cuándo llegará ese momento. Es como cuando un hombre sale de viaje y deja su casa al cuidado de sus siervos, cada uno con su tarea, y le manda al portero que vigile.

"Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben cuándo volverá el dueño de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!" --Marcos 13:24-37

"Veréis venir, al Hijo del Hombre... a Colombia"

por Alix Lozano

El relato de la venida del Hijo del hombre, está ubicado en el centro de este discurso de tipo escatológico. La conmoción cósmica es típica de la profecía y la apocalíptica para introducir las grandes intervenciones de Dios y darle un viraje a la historia. La parusía (presencia) se presenta como el día de la gran reunión de todo el pueblo de Dios; por esto, no puede ser un día de miedo sino de alegría.

Respondiendo a la pregunta sobre el «cuándo», Jesús afirma que lo importante noes alimentar la pasividad y el miedo esperando la destrucción del mundo o el juicio final, sino aprender adiscernir los signos de los tiempos, a leer la voluntad de Dios en todos los momentos de la vida, y aestar vigilantes para asumir responsable y creativamente la construcción del reino de Dios. El llamado es a vivir enplenitud el tiempo presente y esperar la Parusía de Jesús con gozo. La preocupación no debe ser por «cuándo» vendrá Jesús, sino por encontrarlo ahora que está viniendo continuamente, que está presente. Jesús resucitó y vive en medio de todos y todas. El asunto no es que «vuelva», porque en realidad nunca se ha ido. Lo que se espera es la manifestación gloriosa de este Jesús que siempre ha estado en medio de su pueblo.

En Colombia acompañamos dos comunidades campesinas ubicadas en el sur del departamento de Bolívar: la vereda El Garzal y su comunidad vecina Nueva Esperanza. Ellos están luchando por conservar la posesión y los títulos de sus tierras que han ocupado y cultivado por generaciones. Tierras que familiares de un narcotraficante ahora quieren despojarles. En su lucha han ido desenmascarando a los poderes representados en las autoridades políticas y gubernamentales quienes legitiman la persecución, opresión torciendo el derecho en contra de los campesinos y a favor de los poderosos. Estas comunidades han leído los signos de los tiempos asumiendo que su esperanza está en ese "hijo del hombre" presente en el día a día manifestado en el don de la vida y la tierra como sustento, y en las organizaciones que los apoyan. Estas comunidades han comprendido que el "hijo del hombre" está presente inspirándolos hasta lograr la paz y la justicia. Ellos han entendido que "la venida del hijo del hombre" implica no la presencia del guerrero, sino del príncipe de paz y que la noviolencia es la vía para resolver los conflictos en un contexto donde la violencia arrecia constantemente por la fuerte presencia de diferentes actores armados. Con los hechos de las comunidades están permitiendo la manifestación gloriosa del hijo del hombre.

Así que todo lo anterior nos invita continuar leyendo los signos de los tiempos con nuevos ojos, con nuevas miradas, aperturas y comprensiones, con nuevos métodos, para que cuando venga, cuando se haga presente en lo cotidiano, no nos halle durmiendo...dormidos.

Oremos

Espíritu de Dios, Tú que eres Amor,

enséñame el arte de amar a mis hermanos,

de escuchar sus necesidades y de hacerme cargo de ellas,

de ser justo y misericordioso todos los días de mi vida

mientras espero la gloriosa venida del Señor Jesús.

Espíritu de Dios, Tú que eres Señor y Dador de Vida,

líbrame del pecado, de la desesperación, de la tibieza

y de todo aquello que me impide vivir en plenitud

como auténtico hijo de Dios,

mientras espero la gloriosa venida del Señor Jesús.

Espíritu de Dios, Tú que eres el Maestro interior,

recuérdame las palabras del Maestro de Nazaret

y enséñame sus caminos

para que viva según su voluntad,

mientras espero su venida gloriosa al final de los tiempos.

Espíritu de Dios, Tú que revelas la única Verdad,

líbrame del error y de toda oscuridad

y ayúdame a entender la buena nueva de la Esperanza,

mientras aguardo la gloriosa venida del Señor Jesús.

Espíritu de Dios, Tú que oras en nosotros

con gemidos inefables,

pon un clamor en nuestros labios: "¡Ven, Señor Jesús!",

pon una esperanza en nuestros corazones: "¡El Señor vendrá!".

Que el Señor venga a nosotros, hoy y siempre.

Aguardamos su venida gloriosa.

Aguardamos su Salvación y la vida sin fin que nos promete.

Amén.

--autor deconocido

 

Esta es la segunda parte de nuestra serie sobre Adviento, reflexionando sobre la paz y la justicia desde nuestra perspectiva de trabajo con los pacificadores locales en Colombia. Cada pieza refleja en la lectura del Evangelio del domingo siguiente.

Por favor, lee y comparte con tu familia, amigos, compañeros de trabajo, y comunidad de fe.

Comienzo del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios.

Sucedió como está escrito en el profeta Isaías:

"Yo estoy por enviar a mi mensajero delante de ti,

el cual preparará tu camino."

Voz de uno que grita en el desierto:

"Preparen el camino del Señor, háganle sendas derechas."

Así se presentó Juan, bautizando en el desierto y predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados. Toda la gente de la región de Judea y de la ciudad de Jerusalén acudía a él. Cuando confesaban sus pecados, él los bautizaba en el río Jordán. La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello. Llevaba puesto un cinturón de cuero, y comía langostas y miel silvestre.

Predicaba de esta manera: "Después de mí viene uno más poderoso que yo; ni siquiera merezco agacharme para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo." -Marcos 1:1-8 NVI

Los márgenes benditos

por Julie Myers

Marcos no pierde el tiempo en decirnos a nosotros que la obra de Dios no está sucediendo en el centro de las ciudades o lugares de poder. Está sucediendo en el "desierto", lejos de los templos sofisticados o las personas quienes toman decisiones importantes. Y la gente lo sabía - venían "toda la gente" de Judea y Jerusalén. Imagínese lo que pensaban las élites de sus templos vacíos porque un hombre vestido de pelo de camello y comiendo langostas bautizaba a sus seguidores.

Y la gente lo sabe ahora. Aquí en Colombia, también, las personas se reúnen - no en los lugares de poder, sino en el campo. ECAP acompañó recientemente nuestra socia, ASORVIMM, una organización de derechos de las víctimas con sede en Barrancabermeja, en un viaje para facilitar un taller sobre zonas de reserva campesina. Se reunieron los estudiantes, campesinos, indígenas, víctimas del desplazamiento, mujeres, jóvenes, ancianos, hombres y niños. Fuimos a San Lorenzo, un pequeño pueblo en el Sur de Bolívar con vista a un lago hermoso. Algunas personas viajaron dos días para llegar allí. No es el "centro" desde los ojos de la sociedad.

San Lorenzo, Sur de Bolívar

Durante tres días, discutimos, colaboramos, reímos, comimos y compartimos ideas. Había energía, entusiasmo y esperanza en las zonas de reserva campesina. Luego una tarde, durante una hora, vimos seis o siete helicópteros militares rodeando una montaña cercana. Trajo un recordatorio amargo de por qué la reunión, dada que la realidad es que Colombia es un contexto de guerra contra su propio pueblo. Y tenemos que volver a esos lugares de poder y decir la verdad y exigir la justicia. Pero eso sólo es posible después de la renovación que recibimos en el desierto.

No debemos olvidar que las élites, los de la ciudad, de los lugares de poder mataron a Juan el Bautista y después a Jesús. No les gusta cuando las personas se muestran escépticos de sus sistemas y poder. No les gusta ser cuestionadas especialmente por personas marginadas. Y el riesgo es muy real en Colombia también. Las élites, quienes son 0,4% de la población, poseen 62% de las mejores tierras del país. Reuniones sobre zonas de reserva campesina ponen en peligro su lugar en el "centro" de la sociedad. Muchas veces responden con fuerza, a menudo violentamente.

Un líder indígena fue decapitado en Antioquia a principios de este mes, y el total de los líderes indígenas asesinados este año en ese solo departamento son 19. Veinte defensores de la tierra han sido asesinados bajo la administración de los Santos. Recientemente, personas desconocidas han estado siguiendo y tomando fotos de los líderes de ASODESAMUBA, otra organización de derechos de las víctimas aquí en la ciudad. Estas son las consecuencias a las que se enfrentan los defensores de los derechos humanos en Colombia por clamar por la justicia para los pobres y los sin tierra.

A pesar de enfrentar la violencia y el riesgo inmenso, la gente oprimida sigue siendo la voz que clama en el desierto. En el campo, proclaman el que ha de venir, sabiendo que no van a ver el día de la liberación, pero reconocen su responsabilidad de trabajar por un futuro pacífico para la próxima generación. El Adviento es el tiempo de la esperanza, no los deseos. Los cristianos creen que Jesús realmente está trabajando a través de nuestro trabajo para lograr la liberación y vivir con dignidad y paz. Y no esperamos con brazos cruzados, pero si expectantes, y continuando en la lucha.


 

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